martes, 21 de marzo de 2017

AYN RAND: Filosofía de libertad.

Ayn Rand y las ideas de la libertad

Una lectura de los principales aportes filosóficos libertarios y la defensa ética de la economía de libre mercado presentes en la obra de la novelista y ensayista Alisa Zinóvievna Rosenbaum


Juro por mi vida y mi amor por ella, que jamás viviré para nadie, ni exigiré que nadie viva para mí.
La rebelión de Atlas, Ayn Rand


Este año se cumplen 100 años de la “Revolución Rusa”, estatus de revolución cuestionado por Hannah Arendt el siglo pasado porque no representó un verdadero cambio de instituciones, sino el cambio de unos privilegiados por otros. Sin embargo, las secuelas de esta revolución serían aun más dantescas y mortales de lo que había sido el régimen zarista: los gulags (campos de concentración soviéticos), las hambrunas planificadas, las ejecuciones, las torturas (incluyendo casos de empalamientos públicos), las purgas, la represión, la censura y, en suma, el genocidio, dibujarían el aterrador paisaje de un período oscuro para la historia de la humanidad que hasta hoy muchos lamentamos.
La doctrina marxista-leninista a partir de la cual la “Revolución” se llevó a cabo, arraigada en las mentes de muchos intelectuales durante décadas, fue paradigma dominante en las ciencias sociales e incluso en el mundo literario y artístico en muchos países occidentales durante casi todo el siglo XX. Pero así como esta realidad es indiscutible, también es un hecho que el siglo pasado fue testigo de la obra de figuras intelectuales que supieron hacer de la desdicha y de las trágicas experiencias vividas una forma de denuncia y resistencia. Hoy, 6 de marzo, a un año más de su muerte, queremos recordar a una de ellas: Alisa Zinóvievna Rosenbaum, mejor conocida como Ayn Rand.  
Ayn Rand, ampliamente conocida por sus dos grandes novelas, El manantial (1943) y La rebelión de Atlas (1957), redefinió el concepto de egoísmo (racional) como virtud y denunció el altruismo como vicio que alimenta el canibalismo moral del socialismo, brindándole así una ética coherente a la defensa del capitalismo como el único sistema económico apropiado para vivir en sociedad.
Apenas siendo una joven, Rand escapó de su natal San Petersburgo y se instaló en Estados Unidos, lugar en el que, por razones de seguridad, permaneció, teniendo que distanciarse de su familia hasta perder el contacto con ella. Sus vivencias en la naciente Revolución Rusa la llevaron a ser vehemente en la defensa de sus ideas, una vehemencia poco común para la época y para una mujer.
Su primera novela, Los que vivimos (1936), es la referencia más directa al totalitarismo soviético, pero en las siguientes, y especialmente con El Manantial y La rebelión de Atlas, expondrá lo que será el fundamento de la doctrina filosófica que denominó Objetivismo. El Manantial aborda la contraposición entre el individualismo y el colectivismo, desde el proyecto de vida de un hombre de gran talento creador que lucha contra la sociedad que lo margina por sus gustos arquitectónicos; y en La rebelión de Atlas se hace esta contraposición en el contexto de la actividad empresarial.
Las dos grandes novelas de Ayn Rand se convirtieron en best-sellers de la época y, posteriormente, la autora se dedicó a escribir ensayos filosóficos con el fin de sistematizar los pilares del Objetivismo, entre los que se destaca su gran obra sobre ética: La virtud del egoísmo (1964).
Gracias a la experiencia de Rand con la Revolución Rusa, podríamos decir que la influencia que la revolución ejerció sobre ella la hizo dejarnos grandísimos aportes en su obra: la ética del egoísmo racional, la defensa moral del capitalismo y de los derechos naturales y la importancia de la lógica como herramienta para llegar a la verdad, que han servido de base inicial a pensadores de la Escuela Austríaca que hoy por hoy son íconos del liberalismo y del libertarismo.
El mayor aporte que Ayn Rand nos ha dejado, a nuestro juicio –de vital importancia y al que todo amante de la libertad debe agradecer más allá de las discrepancias– fue el haberle dado a la economía de libre mercado una defensa ética consistente y desprendida de cualquier tipo de utilitarismo.
Puede decirse, hoy todavía, que el pensamiento de Ayn Rand es clave para introducir a un gran número de personas, en especial a jóvenes, al mundo de las ideas de la libertad. Walter Block (2008), en una de sus ponencias más vistas en la web, coloca a Ayn Rand en el top 5 de pensadores que más libertarios han producido e inspirado a nivel mundial a través de su obra. No cabe duda de que no exagera y de que, se coincida o no con la filosofía por ella sostenida, el mundo libertario le tiene una gran deuda y un inmenso respeto.



FUENTE  Venezuela.


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